historia

De su biografía me interesó saber que fue franco-canadiense pero nació en Singapur y vivió cinco años en India. En sus ilustraciones veo rasgos de una cultura visual oriental y ornamental, en las tramas, texturas y el decorado de esas telas, trajes, pelucas, plumas, etc. Lo elegí para investigar y escribir porque me llamó la atención el nivel de detalle, la repetición textil, el uso del color, y también el absurdo de algunos personajes como estos que están vestidos de damas antiguas con cabeza de verduras. Algo de este misterio, o quizás parodia, me interesa desarrollar, en mis propios dibujos.

Errol Le Cain no estudio una carrera de modo formal, pero fue muy hábil en las artes y con tan solo 11 años filmó su primera película, junto a un amigo: “The Enchanted Mouse“. Trabajó en animación para la BBC y posteriormente se dedicó a la ilustración infantil. Publicó 3 libros de su autoría.

Me detengo primero en esta acuarela que titula Dios del mar (1968) y me pregunto, sin buscar respuesta, ¿cómo fueron representados otros dioses o diosas del mar o de los mares? Este en particular me atrapa con todo su ropaje: peluca, vestido de almohadón, olas con forma de arabescos, y ¿un abanico en su peinado? Es un dios que está muy repleto. Dios de mar que parece dios de la abundancia, europeo, con esos trajes. Me interesa que el personaje ocupe todo el espacio porque permite observar con detalle los recovecos de su traje y personalidad (no es menor la pose triunfante que asume con una mirada al ¿más allá? y la pierna sobre la roca que recuerda a muchas otras imágenes típicas). Me interesa también el aspecto teatral y plano del fondo, que acompaña, y que por por su simplicidad, resalta la figura. Además, el cuerpo no respeta las lógicas anatómicas convencionales, mucho menos su traje, por eso me gusta más. Me resultan extremadamente aburridos los dibujos muy técnicos que replican fielmente la apariencia de las cosas. El dibujo es para volar, la realidad ya existe y nos pone sus límites.

La repetición infinita en este dibujo hace pasar desapercibidas a las mujeres princesas que duermen en estas camas azules. “The Twelve Dancing Princesses” es el título del libro donde aparece esta ilustración en el que doce princesas amanecen con los zapatos de baile gastados porque tienen un secreto que su padre intenta averiguar: durante las noches se escapan a danzar con unos príncipes. De antemano me interesó esta ilustración porque en los libros antiguos siempre se habla de una princesa, y no de muchas princesas, y al ser muchas y hermanas -no hay ninguna especial- me imagino que se pueden idear una serie de líneas narrativas muy interesantes para revisitar la historia original -quizás iban a otro lado por las noches…-.

El ritmo de las telas violetas, el oro de los decorados, la alfombra central y el tapizado azul de las camas cubren toda la imagen, generando una trama muy cautivante. Al haber repetición de princesas, la representación de su espacio mediante la repetición y la trama parece un recurso valioso para demostrar la multiplicidad. Es cómica, posiblemene intencional.

Este último dibujo lo elegí por el uso de la luz y sombra, particularmente la silueta de la sombra que agrega una segunda lectura a la expresión de esta dama ¿bruja? Me hizo acordar a la película de Drácula de Francis Ford Coppola, Nosferatu, los contrastes de luz y sombra en el cine noir, etc. Todas estéticas de la oscuridad.

Hay mucho más para ver de este ilustrador, pero aquí me detengo por ahora y dejo esto: Un vistazo general de sus ilustraciones en google